SER NADA

 Es cierto que a veces no tengo energía

y una vez a la semana un par de horas no me dejan levantarme del sillón.

Cumplo con mis haberes

y no me dejo mucho, ni me despeino demasiado.

Ya no tiemblo

NADA

y he recuperado la protesta como arma necesaria

contra las injusticias.

Poco a poco voy notando como la templanza,

vieja amiga,

me inunda de una calma, digamos, ancestral,

hipnótica e intuitiva,

casi como un rezado o un hechizo

que viene a ser lo mismo.

Podría decir que echo de menos, pero no; 

y que me duele caminar sola, pero no;

y que me arrugo de vez en cuando, pero no.

Esta poesía es para recordar que soy.

Y SER es el mayor regalo de la vida.

K

Rugidos

 A nadie le importa nada

y cuando llega la nada, sigue siendo la eternidad.

Cuando los versos rugen y las piedras rueden por el acantilado

y no estés tú

no haya nadie ya...

a nadie le importará nada.

Tantos años, tantas palabras, tantas canciones

las llamadas eternas

las pisadas

las borrará el camino de la nada.

Porque a nadie le importa.

Y resuenan los truenos por el acantilado

y braman las voces de lejos

y se escucha una lágrima en la oscuridad

en la que perdura quizá el recuerdo.

Que nada te importa.

Y a mí, que algo me importa la nada, 

me dan ganas de borrar toda honestidad

todo cuidado y todo tipo de aperturas del camino

y borrar el sendero de todas las pisadas

esas a las que no le importan nada

porque el peso siempre fue difícil de sostener.

K


Máscaras

El aire se llena con una nueva realidad.

La ligera certeza

del egoismo supremo

y de la hipocresía,

de la invasión que rodea 

y de la máscara de hegemonía perpetua

que dilata los poros de una vida dedicada a cautivar el ego.

A dejarse querer, invitar, rescatar, restaurar

sin mover un solo dedo.

Es la dictadura camuflada de moralidad.

El todo vale para mí, pero no para ti.

El juzgo y me posiciono de los idólatras...

De los que talan árboles sin reparos

en la realidad de un mundo

que ha dejado de respirar,

K




 

SER NADA